La mente: del sufrimiento al aprendizaje

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Todo el condicionamiento a través de lo que está abierto en tu diseño está alimentando tu manera de pensar, en qué piensas. Si observas tu diseño, cada uno de esos centros, canales y puertas que son temáticas específicas están alimentando tu manera de pensar. Desde el mundo del no-ser, lo que quieres controlar y dirigir en tu vida lo ves como un problema, porque quieres fijar lo que no es fijo. Esas temáticas las estás experimentando de manera inconsistente, porque estás abierto al condicionamiento externo. No es algo que te defina, es algo que experimentas de manera diferente en función de con quién te vinculas. No solo captas esas frecuencias, sino que las magnificas.

El control del no-ser y el origen del sufrimiento

El no-ser quiere controlar ese aspecto, quiere tomar iniciativa, quiere tener el control de algo que nunca lo va a tener. Esa es la distorsión de todos los seres humanos. Si tienes el ego abierto, alimentas tu mente desde una infravaloración: tengo que tener voluntad, tengo que demostrar, tengo que ser el mejor. Y tu mente te da opciones: haz esto, haz aquello. Esa es la vida del sufrimiento. El sufrimiento se encuentra en nuestras mentes cuando quieren controlar el movimiento de tu vida.

Del control a la sabiduría

Cuando vives de manera correcta, en base a lo que eres y sabes lo que te define y lo que no, esas temáticas abiertas están ahí para aprender. Es donde puedes tener potencial sabiduría. Yo tengo el centro de la raíz abierto, el centro del estrés y la adrenalina. Estoy aquí para aprender qué es el estrés, qué es la adrenalina, cuándo correr y cuándo no correr. Tengo el plexo solar abierto, el mundo emocional. Estoy aquí para aprender qué es la emoción, no solo a nivel intelectual, también energético: qué emociones son correctas para mí, con quién sí, con quién no.

El proceso de decondicionamiento

Esa es la distorsión de todo ser humano: que su mente quiere controlar aquellos aspectos que están abiertos a la diversidad y lo ve como una vulnerabilidad, como si tuviera que arreglarlos o mejorarlos. Pero en realidad no te definen, son tu lugar de aprendizaje.

El proceso de decondicionamiento te lleva a tomar distancia, no porque quieras, sino porque sucede. Te das cuenta desde dónde es correcto para ti tomar una decisión y desde dónde no lo es. No estoy aquí para decidir a través del estrés ni de la prisa, ni del mundo emocional ni de la voluntad. Es un equilibrio, porque allí donde vas te presentas con tu definición y con tu apertura, con tu ser y tu no-ser. Todo te hace de catalizador para observar desde dónde te mueves y si realmente estás aprendiendo algo en esta vida.

Vivir tu diseño

Primero va el proceso de decondicionamiento, porque todas las temáticas que están abiertas en tu diseño son muchas, muy específicas. Cada puerta, cada canal abierto es un tema de potencial sabiduría. El sufrimiento en el ser humano es lo más predecible, porque si la mente dirige, lo hace desde lo que no te define, desde lo inconsistente, desde lo que ve como un problema.

Vivir tu diseño no es arreglar nada, es aprender de lo que te sucede. Es un proceso natural en el que la mente deja de querer controlar y empieza a observar. No hay nada que mejorar, solo reconocer lo que eres, lo que no eres, y aprender a decidir desde el cuerpo. Esa es la diferencia entre una vida de sufrimiento y una vida de aprendizaje viviendo en propósito.

Eduardo Ibañez

Analista y Guía de Diseño Humano.
Proyector Esplénico 5/1

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